El hospital belga AZ Monica desconectó todos sus servidores la mañana del 13 de enero tras sufrir un ciberataque que paralizó sus operaciones digitales en los campus de Amberes y Deurne. La intrusión obligó a la institución a cancelar todas las intervenciones programadas y consultas no urgentes debido a la imposibilidad de acceder a los historiales médicos electrónicos, forzando al personal a regresar al registro manual en papel y dejando al departamento de urgencias operando con capacidad reducida.
La gravedad del incidente requirió el traslado de siete pacientes en estado crítico a otros centros con ayuda de la Cruz Roja, mientras las autoridades policiales y la fiscalía inician las investigaciones pertinentes. Aunque el hospital no ha confirmado oficialmente la naturaleza técnica del ataque, reportes de medios locales sugieren un posible escenario de ransomware con exigencia de rescate, evidenciando nuevamente la vulnerabilidad crítica del sector salud ante amenazas digitales que comprometen la continuidad asistencial.